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TRATADO FILOSÓFICO

Nuestra Génesis

Por Phillippe Lemoine

Hablar de la figura del vampiro siempre es arriesgado, dada la gran cantidad de información que se posee o se cree poseer.  Es posible que no se pueda hacer un estudio exhaustivo gracias a los muchos temas que conforman la historia y la cultura de este ángel caído: el vampiro.

564940_377916465562259_1456898893_nCiertamente, para algunos autores resultará fácil escribir sobre ellos ya que la creencia sobre este fenómeno continúa vigente; ha ido modificándose y evolucionando con el tiempo.  Son muchos los testimonios orales recopilados de forma escrita, así como las leyendas, los tratados y los mitos forjados a su alrededor.  Huelga decir que no todos son veraces y solo se centran en la parte más morbosa en cuestiones de vampirismo.

He de aclarar un punto importante antes de continuar: el vampiro está presente en cada uno de nosotros, rige nuestros ciclos de vida y de muerte, y es por esto que nuestra fuerza de sugestión es poderosa.  Hay una curiosa combinación de lo real con lo irreal, entre lo que nos impulsa y lo que alimenta nuestros propios anhelos.  Nuestra fuerza reside en que nadie da por hecho que realmente existimos, aunque muchos nos busquen en un desesperado intento por confirmar sus teorías; siempre albergarán la duda y el temor a descubrir que hemos estado allí desde antes de la Creación.

Ahora toca aclarar cuáles de las características que nos han atribuido se acercan a nuestra verdadera naturaleza y cuáles son producto del folclore y de las distintas culturas y creencias, a lo cual hay que añadir, por puesto, todos los poderes y rasgos presentados por la literatura en todas sus manifestaciones, el arte, la religión y el cine.  Me halaga que nos vean como «dioses de la oscuridad y del caos».  Lo cierto del caso, es que no están muy alejados de la verdad.  Aunque tanta publicidad no beneficia a llevar una vida encubierta y tranquila y crea una imagen de nosotros un tanto desvirtuada.  A pesar de la modernidad y de los cambios en el mundo, continuamos siendo «tradicionales» en nuestra esencia y principios.  Evidentemente, no haré ningún tratado filosófico al respecto, solo trataré de resumir en este ensayo algunas de estas cuestiones. 16129

Los vampiros no somos «no muertos» aunque muchos se empeñen en admitirlo.  Somos criaturas diferentes, eso es todo, simple y llanamente.  A la iglesia, en concreto, a la religión cristiana, le convenía tener una excusa perfecta para el mal que acechaba en el corazón de los hombres; las supersticiones fueron la clave para alimentar las diversas doctrinas esotéricas al respecto.  Gracias a esto, buscaron en las Santas Escrituras todo aquello relacionado con los malvados de corazón: en el corazón es donde se traman las cosas incorrectas, pensamientos erróneos o inmorales, según las creencias.  De esta manera, atacar el corazón se convirtió en una manera eficaz de terminar con nuestra temida eternidad.  Por consiguiente, las estacas aumentaron la popularidad entre los exterminadores, tanto los profesionales como los chapuceros.  Lo único cierto es que cualquier arma sirve para matar si se apunta directamente al corazón, sea vampiro o no.

Lo mismo se aplica a la famosa decapitación.  Se tenía la creencia de que la espada era símbolo de pureza, pues representaba a la espada de fuego usada por el Arcángel Uriel cuando desterró al Demonio del Paraíso.  De nuevo, la Biblia sirvió como ejemplo a seguir.  Aunque existe otra relación descubierta, derivada de rituales prehistóricos, donde se tenía la creencia de que en la cabeza residía el poder espiritual; si se eliminaba esa fuerza el vampiro desaparecía.

En cuanto a la cremación, no debemos olvidar que el fuego es sinónimo de purificación en la Biblia.  Dios siempre aparece con forma de fuego.  Hay otros ritos relacionados con el fuego que provienen del precristiano.  La cremación  se practicaba en África también, así como en casi todas las regiones donde su uso tenía un fin común: acabar con la plaga del vampirismo.

009_maxResulta curioso que gracias a la imagen del murciélago y de otras criaturas voladoras como seres inmundos representados en el Levítico y en el Deuteronomio, nos hayan atribuido la capacidad de convertirnos en estos animales.  También otras culturas africanas tenían la creencia de que el alma del muerto podía residir en un animal.  Nosotros, los vampiros, con el paso del tiempo podemos desarrollar ciertas características de trasmutación.  Es lo que los humanos conocéis como «magia».  Durante milenos hemos practicado la alquimia y otras ramas del saber y de la ciencia.  Por lo tanto, no solo podemos convertirnos en algún animal sino también en cualquier elemento de la naturaleza.  Tal vez algunos me llamen hereje, pero estoy convencido de que formamos parte del equilibro y de la propia naturaleza, sin nosotros la balanza estaría trastornada, porque la coincidencia de los opuestos es real y nada existe sin su opuesto.  Pero no quiero adelantar mis conjeturas, nacidas no solo de mis estudios sino también de mis experiencias.

Los vampiros nos nutrimos exclusivamente de sangre.  Así de sencillo.  En la sangre reside nuestro valor.  La sangre es vida, como reza en la Biblia.  Tal vez sea lo único cierto allí descrito.  Nada nos sacia.  Nuestro impulso es depredador.  Por eso tomamos la vida de otros seres vivos.  Somos adictos a la droga roja que corre por las venas, cálida y exquisita.  Paradójicamente, en la muerte encontramos la energía que necesitamos y damos paso a una nueva forma de vida.  Por lo tanto, y eso podrá resultar un tanto chocante, somos creadores, pequeños dioses.  Y nuestra supremacía es definitiva.  Muchas tribus practicaban el canibalismo y bebían la sangre de los vencidos en batalla para adquirir su fuerza.

Y como dioses succionadores de sangre, siempre hambrientos, han tejido a nuestro alrededor toda clase de leyendas, mitologías y religiones.  Han ofrecido sacrificios y rituales para aplacar nuestra furia y venerar una forma de poder divino.  Así pues resulta evidente cómo se fusiona el vampirismo con el culto a la sangre y al sacrificio humano en todas las culturas.  A mi memoria acude la imagen de Kali, la diosa negra que nació del ojo ardiente de Shiva y simboliza la muerte y la aniquilación; un ser vampírico que se alimenta con la sangre de los hombres.  Kali es igual que yo, procedemos de la misma raíz que nos creó.  Solo que ella decidió establecer su morada en la India, mientras que yo preferí la vida de asceta, oculto del mundo.  Así como nosotros, hay muchos otros que a lo largo de la historia de la humanidad han recibido numerosos nombres y se les ha investido de carácter divino. tumblr_lxuy9sqLjy1qb0r2vo1_500

Imagino que al leer esto estaréis llegando a vuestras propias conclusiones acerca de nuestro origen.  Nuestro Padre estuvo en la Creación y contempló cómo los seres vivos poblaban la tierra.  Y fue expulsado cuando quiso crear por cuenta propia, apartándose de la Ley.  He aquí el principio del mal: una criatura perfecta a la que le fue arrebatada la luz y arrojaron a la oscuridad sempiterna.  Tal vez cabe la pregunta ¿si Él fue expulsado en el momento de crear vida, entonces el mal es atribuible a lo que llamamos Dios?  De ser así, el mal ya no sería un defecto del hombre, sino de Dios.  Y todas las calamidades acontecidas desde aquel momento ya no recaerían enteramente sobre el hombre.

Zaratustra siempre sostuvo que la realidad era un escenario de una lucha de dimensiones cósmicas entre el bien y el mal, entre el principio de la luz y de las tinieblas.  En esta lucha están también involucrados los hombres, las plantas, los animales… la naturaleza entera, todas aquellas cosas que poseen un espíritu capaz de ser redimido.  Esta redención es un proceso que conlleva a la luz y a la liberación.  Cuando Zaratustra me dijo esto último, me eché a reír, pero luego comprendí que sí podía haber una purificación y una redención para criaturas como nosotros.

Zarathustra FaravaharA lo largo de la historia hemos pasado de ser demonios sumerios, babilonios o egipcios a ser demonios cristianizados donde se nos ve como legiones que muy pronto llevaremos al mundo al Apocalipsis.  Esta última teoría no está muy alejada de la realidad.  San Juan ofrece una visión del fin del mundo y profetiza la caída del mal y el renacer del bien.  Intenté disuadirle para que escribiera algo menos metafórico y fuera más directo, pero creo que al descubrir mi verdadera naturaleza decidió continuar con lo que había escrito; yo representaba a un falso profeta.  Aunque descartó muchas de las cosas que le expliqué acerca del «Diablo» otras, sin embargo, sí las utilizó como por ejemplo, el enfrentamiento entre ambos bandos.  Yo mismo profeticé el fin del mundo de manos de Nuestro Padre y cuándo ocurriría de una manera más precisa, así como su desenlace.

Yo, Phillippe Lemoine, he sido elevado a la categoría de Santo y luego descendido a la categoría de dios pagano Cernunnus; me convertí en monje, budista, hinduista, asceta, islámico, hebreo, cristiano… He tenido muchos nombres.  He padecido la inmortalidad como el peor castigo que se le puede dar a un hijo que no tuvo la culpa de nacer de un Creador estéril que solo podía crear sombras de sí mismo.   He permanecido alejado del mundo sin que me importe su suerte.  Pero ahora que sé que Él está cerca de consumar su venganza ha llegado el momento de salir y enfrentarlo.

Estas son mis palabras y así las dejo como testimonio de lo que ha sido y será.

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Exterminar vampiros: una forma de vida

Por Oliver Sauttier (Fundador y Director de la SACVMAP).

Mucho se ha hablado de los míticos cazadores de vampiros.  Incluso se han escrito guías para exterminadores con el objeto de facilitar toda la información necesaria para aniquilar a estas criaturas.  En todos los años de investigación, la lista de asociaciones que luchan en esta causa ha crecido y ha permanecido en la clandestinidad, para no levantar sospechas ni tampoco ser blanco de algún ataque. 2031796-5941-rec

Las organizaciones más antiguas son las de París, Rumanía, Italia e Inglaterra.  Le siguen en importancia la Asociación de Estudios Vampíricos de Nueva Orleans (USA) o la Real Academia de Cazadores de Vampiros de Australia, por citar algunos.  Estas organizaciones nacen bajo el amparo de las leyes de su país de origen, pero existe una Casa Madre, Το σώμα του φωτός, La Casa de la Luz, fundada en el 446 A.C. por Yorgos Karagounis, y que está ubicada en Atenas, Grecia.  Allí se dictan las normas a seguir y se concede la licencia de apertura a las asociaciones que son consideradas serias y honestas en su trabajo.  Athan Karagounis, descendiente directo del fundador, es quien lleva las riendas en la actualidad de la fundación.

Al revisar la fecha de origen de La Casa de la Luz, podemos darnos cuenta con claridad que el interés por los vampiros y su estudio data de la época en que Platón todavía estaba vivo.  Aunque existen vestigios de que nuestros primeros ancestros tenían conocimiento de estos monstruos chupadores de sangre ya hacia el 2000 A.C. aproximadamente, en la antigua Persia, hoy conocida como Irán.  También los babilonios y asirios ya habían escrito sobre estos seres, y en el Antiguo Egipto se hallaron en la tumba de Ramsés II (soberano egipcio entre 1290 y 1224 A.C.) algunos extraños jeroglíficos que indicaban la presencia de vampiros dentro de la Casta Sacerdotal.  Gracias a estos indicios comenzaron a fraguarse los primeros grupos que se dedicaron a estudiarlos para poder combatirlos.

643491-vampire_hunter_d_04_superDespués de muchos años de investigación para aprender a identificar y a localizar a esta plaga nocturna es cuando un cazador de vampiros está preparado para exterminarlos.  Porque no deben pensar, amigos lectores, que es fácil aniquilarlos.  Se requiere gran destreza, valor, alto dominio de técnicas y de herramientas necesarias para tal fin.

Es por esto que yo, Oliver Sauttier, fundé la SACVAMP, Sociedad Anónima de Cazadores de Vampiros, para facilitar la enseñanza en el arte del exterminio de vampiros en Champ de Blé.  Aunque la ciudad es pequeña y forma parte de una de las muchas municipalidades de Francia, consideré que París no debía tener una exclusiva así como tampoco Lyon, por citar algunas.

Nuestros iniciados siempre preguntan las cuestiones más básicas y arquetípicas acerca del equipamiento.  ¿El ajo sirve para ahuyentar vampiros?  ¿El agua bendita funciona igual que en las películas?  ¿La estaca es el arma más eficaz?  ¿El crucifijo puede protegernos?  Y un largo etcétera.  Ciertamente, muchas de las leyendas de estos objetos son aplicables, pero otras nacieron gracias a la literatura y al cine.  Un vampiro es inmortal hasta que se le clava un objeto punzante en el pecho, se le decapita o se le prende fuego.  La luz del día es nuestra mejor aliada para chamuscarlos, ya que sus cuerpos se encienden como una tea hasta consumirse, quedando reducidos al polvo.

No voy a desvelar aquí la clase de armas que utilizamos para combatirlos, pero sí aclarar algunas cosas.  La tecnología ha sido de gran ayuda en la creación del armamento adecuado.  Nosotros mismos diseñamos nuestras armas y nuestros uniformes de campaña.  Así que si están interesados en adquirir alguno de nuestros equipamientos, no duden en contactar con la organización.  El combate armado es nuestra mejor baza.  Los vampiros no son seres celestiales ni hermosos.  Son embaucadores, seductores y asesinos: aberraciones del infierno.  Sus poderes de sugestión son inmensos y harán cualquier cosa por tomar la sangre de un humano.  Todavía no conozco a ningún vampiro que posea alguna humanidad y que quiera ayudarnos.  Somos juguetes en sus manos y hay que estar prevenidos.  Yo mismo caí víctima del encanto de uno que me ofreció ayuda para «cazar vampiros» y terminó siendo uno de ellos: Christian.  Apelo al sentido común de la ciudadanía para mantenerse firme en la lucha contra estas criaturas.  Toda precaución es poca.

Todo cazador de vampiro que se precie debe buscar signos clásicos de actividad vampírica o indicios que delaten su presencia.  Con el pasar del tiempo, los vampiros han ido evolucionando en algunas de sus costumbres; digamos que se han «modernizado».  Pero hay ciertos aspectos que continúan intactos.  Aunque gustan de llevar una vida solitaria terminan agrupándose en nidos o clanes; necesitan sentirse miembros de una comunidad y protegerse entre sí.  Cada clan se rige por normas estrictas y solo cambian de líder cuando otro vampiro le reta a muerte. guinevere_by_jjlovely-d61jdoq

Dentro de un clan cada miembro ejerce una función determinada.  De esta manera, aquellos que se ocupan de «cazar» se ocupan exclusivamente de ello, mientras que los guardianes mantienen el orden y vigilan el interior y el exterior de sus madrigueras.  Estas funciones varían según las normas del cada clan.

Los lugares escogidos por estos seres no son fétidos ni lúgubres, pero sí misteriosos y de difícil acceso.  A los vampiros modernos les encanta el lujo y tienen un gusto un tanto bizarro.  Así pues, olvidaos de cementerios y mausoleos familiares.  A ellos les atrae todo lo bello, cómodo y que sea placentero.  Todo aquello que creías conocer, amigo lector, ha cambiado.

Este artículo solo pretender abriros los ojos y brindar asistencia a todo aquel que lo necesite.  Nuestra labor es dar información.  Por mi parte, estoy dispuesto a ofrecer mis experiencias vividas conjuntamente con una serie de datos provenientes de diversas fuentes, todas fiables por supuesto, que se han recopilado a lo largo de los años.  Os dejo, hasta una próxima entrega amigos caza-vampiros.

http://www.sacvamp.com