El problema del mal en El Silmarillion

Quiero celebrar contigo un cumpleaños muy especial.  No todos los días se llega a la edad de 94 años.  Seguramente ya sabrás de quien se trata, pero si todavía no has caído, te lo diré: Christopher Tolkien cumplió años este 21 de noviembre.  Gracias a él, tanto tú como yo, hemos disfrutado del legado literario de su padre.

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Christopher Tolkien. Imagen de la web Sociedad Tolkien Org.

Cuando conocí a J.R.R. Tolkien era una adolescente que, en lugar de ir con mis compañeros a la salida de las clases, me quedaba sentada a la sombra del gran árbol que había justo a la entrada del edificio, sacaba El Señor de los Anillos y me ponía a leer.  La mayoría de mis compañeros se me quedaban viendo como si fuera una extraterrestre.  Sí, te confieso que yo era la rara que prefería mil veces vivir una aventura entre las páginas de un libro que irme de juerga.

Esta pasión por Tolkien ha continuado hasta ahora.  Él y yo somos viejos amigos.  Imagino que a ti también te pasa cuando manoseas los libros de tu autor o autora favoritos tantas veces que hasta hablas con ellos y les preguntas por qué hicieron esto o aquello en una escena, o por qué tal personaje hace una acción determinada.

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J.R.R. Tolkien. Imagen tomada de la web Analitica.

En esta oportunidad quiero que me acompañes en un viaje a través de uno de los libros, en mi particular y humilde opinión, más difíciles de comprender de J.R.R. Tolkien: El Silmarillion.  Lo considero el génesis de su mundo y como tal hay que abordarlo.  Pero no voy a contarte un resumen del libro.  Quiero profundizar en un tema complejo: el problema del mal.  El Silmarillion no es una novela y tampoco un cuento.  Es una recopilación de historias que narra la creación del mundo desde una visión mitológica y cosmogónica, donde se exalta un conflicto que es ancestral en muchas culturas y religiones: el poder de la creación y el deseo de mandar sobre los otros.

Te advierto que todo lo que vas a leer forma parte de una profunda reflexión personal acerca del problema del mal en El Silmarillion y que no pretendo sentar una cátedra al respecto.  ¡Quédate conmigo en este viaje en El Tren de lo Paranormal!

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Il Silmarillion de J.R.R. Tolkien. Esta edición italiana perteneció a mi padre. La encontré escondida entre muchos libros en su biblioteca y lo rescaté. La portada es la más hermosa que he visto.

El principio del mal y la rebelión

A lo largo de la historia de la Humanidad el problema del mal ha sido una fuente inagotable de reflexiones y ha inspirado grandes obras literarias, cinematográficas o musicales.  Muchas personas han caído subyugadas por la atracción hacia el mal, hacia la muerte o hacia la belleza maldita.  Todo aquello que desafía el lado del bien —entendido la mayoría de las veces como obediencia y sumisión—, y todo aquello que contradice a la razón y sus límites son posiciones de vida que hacen amar a la muerte como si fuera una única realidad, bajo angustias y tormentos.  La muerte es una condición de la vida y un fundamento del ser.

La cuestión del principio del mal no ha perdido su vigencia.  Eloy Caballero, en su artículo «El bien y el mal en la obra de J.R.R. Tolkien», señala que «Casi parece que, al igual que Luzbel en el relato cristiano o su émulo Melkor en el tolkieniano, el hombre lleva impresa esa tendencia hacia el mal, ese deseo de grandeza que amenaza permanentemente con devenir en delirio, como algo innato en su interior, como algo inherente al libre albedrío con el que fue creado por el Supremo Hacedor».  El debate de la responsabilidad divina del mal continúa abierto.  ¿Significa que este principio de la creación contiene al bien y al mal, coexistiendo y colaborando en su conjunto?

Respira y cuenta hasta cinco.  Sé que suena catastrofista pero ten en cuenta que el bien y el mal son perfectos y poderosos.  Ambos están en armonía aunque son paradójicos: son opuestos que se atraen y son fuerzas que trabajan juntas.  Es lo que se conoce como coincidencia de los opuestos.

Según Lorenzo Peña, en su libro Coincidencia de los opuestos en Dios, «llamaremos coincidencia de los opuestos a esa misteriosidad de lo divino, a esa posesión simultánea de pares de propiedades mutuamente opuestas en medidas que serían incompatibles si se trata de un ente finito».  Para Mircea Elíade, el gran estudioso de las religiones en las diferentes culturas, la coincidencia de los opuestos «es una de las maneras más arcaicas mediante las que se ha expresado la paradoja de la realidad divina».

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Melkor. Autor Nexx Sethe. Imagen tomada de Deviantart.

Piensa un poco: ¿en algún momento de tu vida has tenido pensamientos de libertad y de rebelión?  ¿Has tenido ansias de sabiduría y de poder, en alguna de sus muchas formas?  ¿Te has visto enarbolando la bandera de tus ideales, y contra viento y marea, la has tratado de imponer?  Los románticos te dirían que es tu parte maldita la que quiere aflorar y que si la sometes y la condenas estarás más cerca de lo que se concibe como «bien».

¿Cómo surge la rebelión?  Es un asunto complejo.  Imagina a la libertad como un juguete poderoso en las manos de un crío.  Y ahora, míralo como un sueño imposible en las manos de una persona adulta.  Limitar al ser, limitar su libertad, ocasiona la rebelión, el odio, la envidia y hasta la traición.  «¡Menudo cóctel explosivo!», pensarás tú.  Quien se rebela muchas veces es repudiado y condenado.  ¿Y si te dijo que dentro de cada ser humano existe el deseo de seguir al bien y de seguir al mal?  Dios y el diablo están en el mismo tablero y están empatados.

La libertad es una puerta abierta a la rebelión y el carácter firme de la regla está vinculado al bien.  Gran parte del sentido de la obra de Tolkien gira en torno al problema del mal y de sus implicaciones en la historia de la Humanidad.  El principio del mal, simbolizado en Melkor y su espíritu de individualidad, es el motivo principal de este post.

El Silmarillion como exponente del problema del mal

«(…) nació un deseo en el corazón de Melkor: entretejer asuntos de su propia imaginación que no se acordaban con el tema de Ilúvatar, porque, intentaba así acrecentar el poder y la gloria de la parte que le había sido asignada».  El Silmarillion.

Esta cita es muy miltoniana.  Me recuerda al momento en el que Lucifer tiene pensamientos individuales al respecto de la creación.  Si has leído El Silmarillion recordarás que Ilúvatar es el Dios creador y que los Ainur, que luego se convierten en los Valar en la tierra, son espíritus inferiores que le ayudan en el equilibrio mediante la gran música.  Son como los ángeles, como los seres olímpicos o como las fuerzas ancestrales de la naturaleza.  Uno de estos Valar, Melkor-Morgoth, se rebela contra la música de Ilúvatar y busca atraer a los elfos y los hombres a su bando, no para servirlos sino para someterlos a su poder.

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Mapa de Beleriand, lugar donde ocurren la mayoría de los hechos en El Silmarillion. Imagen tomada de la web Galeon.

«Ilúvatar-Eru es el nombre que Tolkien da a la divinidad creadora de su universo literario y la música es la metáfora que usa para explicar el proceso creativo.  Si algo queda claro en El Silmarillion es que no hay dos principios creadores, sino solo uno: Ilúvatar.  Él es el único que puede crear».  Eloy Caballero: «El bien y el mal en la obra de J.R.R. Tolkien».

Jung, en El hombre y sus símbolos, explica que en toda persona existe el proceso de individuación.  Es un proceso lento e involuntario, que comienza desde el inconsciente hasta que se desarrolla y cobra fuerza, y mediante el ego se hace consciente.  El proceso de individuación se hace real si la persona se da cuenta de él y se familiariza de manera consciente, participando en su desarrollo y cooperando de forma activa con el mismo al tomar decisiones.  Cada persona tiene una tarea única de autorrealización, tiene que hacer algo diferente y que sea únicamente suyo.

«Pero hallándose solo, había empezado a tener pensamientos propios, distintos de los de sus hermanos».  El Silmarillion.

Cuando la personalidad recibe una herida, acompañada del sufrimiento que esta conlleva, el proceso de individuación se hace efectivo de manera drástica.

«Y tú, Melkor, verás que ningún tema puede tocarse que no tenga en mí su fuente más profunda, y que nadie puede alterar la música a mi pesar.  Porque aquel que lo intente probará que es solo mi instrumento para la creación de cosas maravillosas todavía, que él no ha imaginado (…) y llenose Melkor de vergüenza, de la que nació un rencor secreto».  El Silmarillion.

Melkor es una creación de Ilúvatar.  ¿Quiere decir entonces que es responsable del mal?  ¿Lo ha creado?  Si lo piensas detenidamente, Ilúvatar crea a un vástago con mucho poder y sabiduría.  Es lógico que un hijo así quiera desligarse del padre, tener libre albedrío y crear también cosas propias.  Tarde o temprano es algo que tiene que ocurrir.  Melkor comienza su camino en solitario, lleno de amargura, de soberbia y de muchas ganas de protagonismo.  ¿Te suena a la caída en desgracia del diablo?  Si quieres ahondar un poco más en este tema, te recomiendo que eches un vistazo la serie de artículos que escribí relacionados con el diablo. 

Melkor forma parte del conjunto de la creación.  Cuando intenta hacer algo por su cuenta, comprende que no puede porque sus notas musicales son discordantes y ruidosas, y rompen con el equilibrio y con la armonía.  Recuerda que el acto creador de Ilúvatar es a través de la composición de una gran música: él es el director de la orquesta y los demás deben tocar a su compás.  Así que al ver sus intentos frustrados, Melkor comienza a tener sentimientos de rebeldía.

«Y tú, Melkor, descubrirás los pensamientos secretos de tu propia mente y entenderás que son solo una parte del todo y tributarios de su gloria».  El Silmarillion.

¿Qué piensas cuando lees este fragmento de la obra?  Es muy posible que descubras que Melkor, como principio del mal, forma parte del bien.  Ya sé que suena confuso, pero es que si te fijas, nada ocurre sin su opuesto.

Melkor: el problema del mal en El Silmarillion

En Melkor conviven el bien y el mal, lo puro y lo impuro: cualidades básicas del inconsciente y sus contenidos.  Es un ser orgulloso que acepta las consecuencias de su desafío.  En su viaje hacia la independencia y la rebelión descubre la verdad de sus pensamientos ocultos y cambia de nombre.  Al comienzo se llamó Melkor, el que se Alza en Poder, y luego cambia a Morgoth, el Enemigo Oscuro del Mundo.  Es un viaje de iniciación hacia el mal.

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Morgoth. Autora Elena Kukanova. Imagen tomada de Deviantart.

Según William Blake el mal es lo activo que nace de la energía que es el cuerpo.  Mientras que la razón es el límite o circunferencia que envuelve a la energía.  Los Ainur, que luego fueron los Valar en la tierra, eran energía pura que lo movía todo.  Es posible que en ellos también habitara el mal, solo que no sintieron esa inclinación y usaron su energía para los propósitos benignos marcados por Ilúvatar.  Es decir, que eran agentes pasivos y subordinados.

A pesar de que Melkor-Morgoth es energía negativa y desea el poder y el sometimiento de las criaturas, te señalo que colabora con la elaboración del Mundo, aunque no quiera ni se dé cuenta de ello.  Forma parte de la creación y todo lo que haga, aunque te parezca raro, está a favor de ella.

La imagen de Melkor, como dije más arriba y lo sostengo, pertenece a la corriente de los románticos.  Ve en la destrucción y en el horror a su obra maestra, bella y perfecta, contradiciendo los cánones de sus hermanos.

Aunque pierde su esplendor primigenio para convertirse en Morgoroth, conserva su alta naturaleza y su arrogancia.  Parecido a Satanás en su figura del ángel caído, posee la característica de rebelde indómito.  Su belleza decae, su esplendor es opacado por su ira, su sed de venganza y melancolía.  Aunque lucha contra el bien, termina favoreciéndolo.  En este caso, creo que el mal es algo productivo al igual que el error.  Y pareciera que Ilúvatar lo sabe, ya que no impide las actuaciones de Melkor-Morgoth, como si existiera una simpatía entre ellos.

Creo que a modo de conclusión puedo decirte que el problema del mal en El Silmarillion tiene una gran connotación moral.  El libre albedrío solo tiene dos caminos: el bien y el mal, el amor y el odio, la luz y la oscuridad.  El amor conduce al equilibrio y a la paz; el miedo conduce al caos, la destrucción y la esclavitud.  Ilúvatar representa lo primero: amor hacia la naturaleza y hacia sus criaturas, la libertad y el equilibrio.  Melkor es el agente del mal que representa a los dictadores, megalómanos y psicópatas, capaces de llevarse todo por delante con tal de satisfacer sus deseos personales y que utiliza el miedo como su herramienta para someter a los demás.

¿Crees que hay alguna similitud con lo que pasa en la realidad?  Y es que la realidad siempre supera a la ficción.  Si te ha gustado este post o si quieres que profundice algo más, escríbeme y lo haré con mucho gusto.  ¡Te espero en otro viaje en El Tren de lo Paranormal!

El problema del mal en El Silmarillion

Una mirada cargada de maldad es el espejo del alma.

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Simpatía por el Diablo (parte IV): Asmodeo, demonio rey de los Shedim

Cuando comencé mis investigaciones acerca del diablo y sus nombres, sobre el pacto de Fausto y sobre los Shedim, mi intención siempre fue crear el preámbulo adecuado para hablarte de Asmodeo.  Y además, documentarme para mi próxima novela, que tendrá como personaje principal al rey de los Shedim.

Ahora, sin más dilación, me gustaría presentarte al causante de todos los padecimientos del mundo, según la tradición judía: Asmodeo, demonio rey de los Shedim.  Este formidable demonio se encuentra en el Libro de Tobías, considerado apócrifo por los judíos en la actualidad, ya que no lo incluyen en la Biblia hebrea.  Asmodeo es un demonio que ha tenido mucha fama en el cine y en las series de televisión, como Supernatural o The Shadowhunter Chronicles, por ser el mayor representante de la lujuria y por tener una alta jerarquía dentro del mundo infernal.

Shedim incubo

He Beckons por EJDM (Erika Jane)

Pero más allá de esta tentadora imagen quiero que lo conozcas más a fondo.  Su historia se remonta al judaísmo posterior a la destrucción del segundo Templo.  Abróchate el cinturón porque comienza tu viaje en El Tren de lo Paranormal hacia las profundidades del reino de Asmodeo, el demonio rey de los Shedim.

Asmodeo, demonio rey de los Shedim

Su origen demoníaco es iranio mazdeo que pasó al judaísmo y al cristianismo, durante el dominio Persa sobre el pueblo judía en el siglo VI  a.C.

Según Pepe Capricornio, autor de la monografía Asmodeo el Demonio del camino oscuro, en el Mazdeísmo es un líder demoníaco, subordinado a las órdenes de una entidad maligna llamada Angra Mainyu o Ahriman, considerado como el origen y el principio del mal.  Es el archienemigo de Sraorscha, una divinidad inferior, igual a un ángel, que está al servicio de Ahura Mazdah, el origen y el principio del bien.

Asmodeo tiene la misión de «llenar de rabia e ira los corazones de los hombres originando caos en la tierra, incitando que los seres humanos renuncien al camino del bien y que el sendero que estos deban seguir sea el del mal, funge como guía en el camino hacia la oscuridad y la perdición».

Según la tradición judía, es en el Libro de Tobías donde aparece la primera mención a Asmodeo, que representa el deseo carnal.  El demonio se encaprichó de Sara, hija de Raquel, y no permitía que la joven consumara el matrimonio con los hombres que se casó, ya que los mataba antes de que pudieran hacerlo.  Sara era viuda siete veces y por esta razón una de las esclavas de su padre la insultó y la acusó de causar la muerte a sus siete maridos.  Por esta razón, la joven estuvo a punto de ahorcarse, pero se lo pensó mejor antes de causar una gran vergüenza y una gran pena a su padre con su suicidio, y decidió rezar para que el Señor le quitara la vida.

Pero la cosa no ocurrió como Sara esperaba.  Dios tenía otros planes para ella: el arcángel Rafael la ayudó a contraer matrimonio con Tobías, hijo de Tobit, librándola de Asmodeo gracias a un truco muy efectivo que le enseñó a su esposo.  Tobías cogió un pez, le arrancó las entrañas y el corazón, y los puso en un brasero.  Asmodeo no soporta los vapores que desprenden las entrañas a la brasa y pone pies en polvorosa hacia Egipto.  El arcángel Rafael lo persigue y lo hace prisionero.

Como podrás apreciar, Asmodeo es un demonio que representa a la lujuria, uno de los Siete Pecados Capitales y que disfruta atormentando a los hombres, conduciéndolos por el mal camino.  Se dice que fue el segundo esposo de Lilith, primera mujer de Adán.

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Imagen de Boris Vallejo

Asmodeo en la Ars Goetia y el Testamento de Salomón

Pero aquí no termina el asunto.  Asmodeo aparece también en la Ars Goetia, la primera parte del famoso grimorio de Salomón, La Llave de Salomón.  Esta primera parte contiene información acerca de los setenta y dos demonios que Salomón invocó y encerró en una vasija de bronce, sellada con símbolos mágicos, y que obligó a trabajar para él en la construcción del Templo.  En este texto, Salomón realiza una jerarquía de los demonios: les dio rango y título de nobleza a cada uno, así como un sello o signo al que debían lealtad.

En el Testamento de Salomón aparece como un demonio altanero y furioso frente al propio rey Salomón, quien lo invocó para conocer su nombre, sus debilidades y sus poderes.  Durante el extenso interrogatorio que no copiaré aquí, Asmodeo le revela que es hijo de un ángel y de una mujer humana, está relacionado con la constelación de la Osa Mayor, predijo la caída del rey Salomón y nombró al arcángel Rafael como su enemigo, al mismo tiempo que le contó que temía al olor que despedían las entrañas de cierto pez al ser quemado.

Se le describe como una criatura terrible, con cola de serpiente, pies de ganso y que vomita fuego por la boca.  Tiene un dragón infernal como montura y porta una lanza como estandarte. Está a las órdenes de Amaymon y gobierna sobre setenta y dos legiones de demonios.  Lleva sobre su pecho un sello o pentáculo que le identifica.  Es el trigésimo segundo demonio en el listado propuesto en este grimorio, un rey del infierno fuerte y poderoso.

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Asmodeo. Imagen del blog Sombras en el Pasillo

Para invocar a Asmodeo, si te atreves a hacerlo junto con el exorcista de turno, debes estar de pie todo el tiempo y estar con la cabeza descubierta, de lo contrario Amaymon te engañará y no te dejará invocarlo.  En cuanto el exorcista lo vea, deberá preguntarle: ¿eres tú Asmoday?  Y no podrá negarse a responder, ni tampoco podrá negarse a entregar el Anillo de las Virtudes.

En otras cosas, para que veas que este shed no es uno cualquiera, es maestro en aritmética, astronomía, geometría y todas las artes manuales que te puedas imaginar.  Además, es capaz de mostrarte dónde se ocultan los mayores tesoros del mundo.  Responde a todas las preguntas de manera completa y puede otorgarte el poder para ser invencible.

En su Dictionnaire Infernal, Collin Plancy lo describe de la siguiente manera: «superintendente de casas de juego: siembra la disipación y el error: enseña las artes mecánicas y a hacerse invisible. Tiene tres cabezas: una parecida a un toro, la segunda de hombre y la última de cordero; cola de serpiente, patas de ganso y aliento inflamado.  Monta un dragón y ondea estandarte y lanza.  Ordena setenta y dos legiones».

Asmodeo en el Malleun Maleficarum o el Martillo de los brujos

Según Pepe Capricornio, es el libro más famoso sobre brujería: «fue escrito en el 1486 por dos monjes dominicos Heinrich Kramer y Jacobus Sprenger. En ese libro Asmodeo, se le asocia primordialmente al apetito carnal y la fornicación, su nombre significa “Criatura del juicio”, pues debido a este tipo de pecado se ejecutó un terrible juicio sobre Sodoma y las otras cuatro ciudades».

Asmodeo, conocido en los bajos fondos como el demonio de la fornicación, también es llamado Aeshma (persa antiguo), Aeshma Daeva, Ashmadia, Ashmedai (hebreo), Asmodaios (griego), Asmoday, Asmodée (francés), Asmodee, Asmodei, Asmodeios, Asmodeo (español, de una declinación latina), Asmodeius, Asmodeo (del latín, como se le conoce en la mayoría de las traducciones del libro de Tobías), Asmodi, Chammaday, Chashmodai, Sidonay, Sydonai.

«¡Uff, madre mía!  ¡Este tío tiene más nombres que una lista de la compra de mi abuela!», pensarás.  Así son las jerarquías y los nombres infernales.  Algo como los nombres de Danaerys Targaryen en Juego de Tronos.

Asmodeo en su trono

Dark Demogorgon por Rua Ji de la página web Artlords

¿Te gustaría saber cuáles son los cometidos de este rey de los shedim?

Pues, nada más y nada menos que evitar las relaciones sexuales entre marido y mujer, arruinar nuevos matrimonios y hacer que los maridos cometieran adulterio, sin poder saciar nunca el deseo por más que fueran cada noche con una mujer diferente.  Además de todo esto, es también uno de los demonios principales implicados en los casos de posesión.  Y para más colmo, se siente atraído por las hermosas jóvenes virginales.  Su poder es mucho más fuerte en noviembre, aunque otros estudiosos afirman que su signo zodiacal es Acuario y que se presenta el 30 de enero y el 8 de febrero.  A veces se lo describe como un compañero muy agradable y carismático, que puede resultar muy atractivo, pero en el fondo es una fachada para esconder su lujuria desmedida.

Asmodeo es mentor de grandes pensadores y eruditos de la historia.  Así que no te extrañes si descubres que una de esas grandes personalidades, tan admiradas y estudiadas, ha recibido la notoriedad gracias a las buenas obras de nuestro querido shed.  También es capaz de otorgar el poder de leer el pensamiento de otras personas.

A estas alturas, estarás pensando que es buena idea invocarlo.  ¿Por qué no convertirte en alguien que destaque dentro del mundo de la política?  ¡Eso sí que es algo demoníaco!  O tal vez, ser alguien muy poderoso en el ámbito de la cultura o del deporte.  O que la gente te adore como a un dios pagano en cuanto sales a cantar a un escenario.  Todo eso y mucho más puede ser tuyo con solo invocar a Asmodeo.  Pero, ¿y si no sale como esperas?  No todos tienen la suerte de que funcione, como le funcionó a Salomón.  ¿Quieres saber cómo el rey Salomón lo dominó y lo obligó a construir el Templo?

De cómo Asmodeo, demonio rey de los Shedim, fue obligado a contar el secreto del Shamir

demonio asmodeo

Según Manuel S., autor del artículo «El Shamir, el pectoral del Sumo Sacerdote y el Templo de rey Salomón de acuerdo al Talmud», del blog Logia de Instrucción, Las leyendas hebreas hablan de la inmensa sabiduría de Salomón.  Era incluso más sabio que cualquier sabio conocido en aquella época.  Se dice que podía hablar con animales y plantas, con ángeles y demonios, y que podía realizar exorcismos.  Las gentes venían desde muy lejos a escucharle hablar.

Dentro de estas leyendas, está la de la construcción del Templo.  Dios desafió su sabiduría cuando le pidió construirlo de tal manera, que no tuviera que utilizar herramientas de hierro para cortar ni para alisar, ni tampoco para trasladarlas ni acoplar las grandes piedra ya talladas.  ¿Te imaginas?  ¡Menudo reto le puso!  ¿Cómo podría hacer aquello sin utensilios para cortar o tallar?  La Torá prohibía el uso de este tipo de herramientas, pero Salomón estaba seguro de que había alguna otra forma de lograrlo, ya que Dios no ponía obstáculo que no pudieran ser superados.

Después de consultarlo con la almohada —es algo que seguramente tú también harías y yo, me atiborraría de chocolate para poder pensar mejor—, Salomón convocó a todos los sabios de su reino y les preguntó si sabían el secreto.  Entonces, saltó un viejo mago instruido en las antiguas tradiciones y dijo: «¡Yoooo!  Yo lo sé!».  Y le contó que el sexto día de la creación, entre muchas cosas que hizo, Dios creó una piedra maravillosa del tamaño de un grano de cebada, tan fuerte que podía cortar la piedra más dura del mundo: el Shamir.  Esta pequeña piedra era capaz de cortar las piedras para el templo en silencio.  El Shamir también es conocido como «el gusano que corta las piedras, Shamir el Dragón, el Poder de la Serpiente, la Voluntad de Dios que actúa sobre la piedra más dura del mundo».

Pero los sabios no sabían dónde encontrar el Shamir.  Salomón volvió a consultar, esta vez a un shed masculino y otro femenino que tenía bajo su dominio, y coincidieron en que Asmodeo, rey de los Shedim, era el indicado para darle tal información.  Para encontrarlo, le dieron la siguiente dirección:

«Vive en lo profundo de una cisterna de agua pura, en lo alto de una montaña.  Cada mañana, antes de ir al cielo a escuchar los decretos de Sanedín Superior, cubre el manantial con una enorme piedra y lo sella.  El rey de todos los demonios acostumbra a beber del agua pura, ya que es para él una actividad placentera.  Al regresar de su viaje, siempre mira para comprobar que el sello está intacto».

 De cómo Asmodeo fue capturado y esclavizado por Salomón

Asmodeo encadenado

Imagen de Alexander Beresnevich

Salomón ordenó a su general y mano derecha Benayah —cuyo nombre significa Hijo de Dios—, que capturara a Asmodeo.  En el libro Bíblico Histórico, Alfred Edersheim cuenta que para hacerlo, Benayah fue armado con una cadena y el sello de Salomón con el Nombre Inefable.  Al llegar a la cisterna, la llenó de vino, una bebida que Asmodeo aborrecía.  Cuando el shed llegó y vio que no había agua, se resistió a beber, pero era tanta su sed que no pudo abstenerse de saciarla y se emborrachó.  Así fue como Benayah le puso el sello, atado con una cadena, alrededor de su cuello y lo apresó.

No voy a entrar en las historias y las versiones acerca de la localización del Shamir, revelada por Asmodeo, y de cómo Benayah la obtuvo.  Lo que sí voy a contarte es cómo el rey de los Shedim fue esclavizado y cómo se liberó.

Cuando Salomón invocó a Asmodeo, este apareció muy furioso y altanero.  Y le aseguró que su reino sería destruido y su reinado, pasajero.  Su tiranía sobre los otros shedim sería breve.  Ellos volverían a moverse con libertad entre los humanos, quienes los honrarían como a dioses, sin llegar a conocer, como mortales que eran, los verdaderos nombres de los ángeles que gobiernan sobre ellos.

Tras estas declaraciones, Salomón no dudó ni un momento en encadenarlo y azotarlo hasta que revelara su verdadera identidad y sus intenciones, como bien menciono al comienzo de este post.  Luego, sentenció «Como vive el Dios de mis padres, te entregaré hierro para que te cubras con él. Pero tú deberás formar la arcilla para construir el Templo entero, pisoteándola con tus propios pies».  Ordenó que el shedim llenara diez tinajas con agua y lo obligó a cumplir con su trabajo.  Para frustrar cualquier intento de escapar, colgó en un platillo con brasas ardiendo las entrañas de un pez y el hedor lo mantuvo así prisionero y contuvo su terrible fuerza maligna.

En el artículo «Los mitos y el simbolismo del antiguo y sagrado Sello de Salomón», del blog Ancient Origins en español, «Una vez finalizada la construcción del Templo, Salomón ya tenía a todos los demonios prisioneros dentro de botellas.  Se dice que estas botellas fueron enterradas bajo el propio Templo, que los demonios habían ayudado a construir.  En una de las versiones de la historia, estos demonios fueron liberados cuando Nabucodonosor conquistó Jerusalén.  Al ser destruido el Templo, los babilonios encontraron las botellas que Salomón había enterrado.  Pensando que contendrían oro, los soldados babilonios abrieron las botellas, permitiendo que los demonios vagaran de nuevo libremente por todo el mundo».

Otra leyenda cuenta que Salomón le preguntó a Asmodeo cómo era posible que un demonio tan poderoso como él pudiera ser encadenado como un simple mortal.  Asmodeo, que era muy astuto, le pidió que le quitara las cadenas que llevaban el nombre de Dios y que le prestara el anillo protector con su sello, para demostrarle su poder.  El rey accedió y cuando Asmodeo se vio libre y con el anillo protector, cogió a Salomón y volaron a cuatrocientos kilómetros de Jerusalén, donde lo abandonó.  Asmodeo asumió la forma de Salomón y reinó en su lugar durante varios años.  Tras muchas aventuras, Salomón regresó tras recobrar su anillo del estómago de un pez, y fue reconocido por el Sanedrín.  Asmodeo desplegó sus alas y huyó a su propio reino infernal al contemplar el anillo.

Ahora deja que te cuente un secreto.  Asmodeo está sentado en su trono y espera el momento oportuno para regresar y cumplir con lo que le dijo a Salomón: él y sus shedim gobernarán en el mundo de los humanos y serán venerados como dioses.  ¿Cuándo será eso?  Tal vez más pronto de lo que imaginas.  Tal vez, ya están entre nosotros, influyendo en nuestro comportamiento y en nuestros pensamientos.  Te aconsejo que tengas los ojos y los sentidos muy abiertos.  Hasta aquí mi homenaje al diablo en todas sus vertientes como personaje importante de mis anteriores post: el diablo y sus nombres, el pacto con el diablo y sus consecuencias, y ¿qué son los shedim?  Te espero en un próximo viaje en El Tren de lo Paranormal.

ficha tecnica Asmodeo