Mes: marzo 2011

Conociendo a Valeria y sus Animales nocturnos

Animales nocturnos, una novela de Valeria S. Marcon Gamboa, ya está a la venta

 Por Pedro Pablo Pérez Santiesteban.

Hoy, usando los hilos conductores de la red cibernética, me fui hasta Manzanares, provincia de Ciudad Real , allá en España, pero no buscando a una española, sino a una escritora venezolana que radica desde hace un tiempo en la Madre Patria y que felizmente saca hoy a la venta una de las novelas más interesantes y bien escritas que le ha tocado editar a Voces de Hoy. Me refiero a la novela Animales nocturnos, de Valeria S. Marcon Gamboa.

Para festejar dicho acontecimiento, nos citamos para poder chatear a una hora determinada, donde las diferencias de horarios nos permitieran a ambos no tocar las puertas de la madrugada. Y ya con previa cita acordada, prendí la computadora y comencé esta entrevista con esta bella y talentosa mujer, que cuando le pregunté que cómo era un día en su vida me contestó:

 Creo que mi día a día es normal. ¡Ojalá mi vida fuera como en una novela de aventuras! Trato de aprovechar cada momento al máximo, fijándome siempre en los detalles más pequeños porque cada uno me aporta nuevas ideas. Si voy en el metro, por ejemplo, contemplo a las personas, cómo caminan, cómo van vestidas, lo que leen mientras esperan su próxima estación… y pienso en alguna pequeña historia o en qué tipo de personaje sería. Un día en mi vida siempre está lleno de sueños, de promesas y de ganas de vivir intensamente.

Pronto me di cuenta que Valeria tenía mucho por decir, y que chateando no iba a poder darle la oportunidad de que se expresara del modo que intuía que ella quería y que yo deseaba, por tanto decidimos que telefónicamente nos íbamos a sentir mucho mejor, y que luego si deseaba ampliar alguna respuesta me la mandaría vía correo electrónico. Me dio su número de teléfono y llamé de inmediato. Al escuchar su voz supe que Voces de Hoy cuenta en su catálogo de autores con una extraordinaria mujer y excelente escritora. ¿C uándo comienzas a escribir?

Cuando era muy niña. Mi madre todavía conserva algunos de mis escritos, con una letra grande que ocupaba un gran espacio en la página. Eran lo que hoy día llaman microcuentos. Hasta escribía canciones.

Le debo a mi madre la pasión por la lectura. Ella despertó en mí algo que comenzaba a crecer: la imaginación y las ganas de crear mundos y personajes que lograran hazañas que perduraran en el papel. Me gustaban mucho las historias de aventuras arqueológicas y de descubrimientos de grandes tesoros. Mi madre me compraba enormes mapas de todos los continentes y yo me sentaba, literalmente, sobre ellos y trazaba con mis dedos las rutas que iban a seguir los personajes, viviendo junto a ellos sus proezas.

Recuerdo que mi abuelo tenía una máquina de escribir antigua y yo me ponía a “darle a las teclas”; las pulsaba fuerte con la intención de que las letras marcaran bien y que no se escaparan. Mi abuelo a veces me miraba desde la puerta y sonreía, luego le comentaba a mi madre “allí está Valeria, tecleando como si fuera una mecanógrafa”. Y lo cierto del caso es que no escribo con todos los dedos de las manos, sino con unos pocos y como ya tengo práctica, lo hago muy rápido.

Al cumplir los 13 años tuve la oportunidad de participar en un certamen literario, auspiciado por el Ministerio de Educación, en Venezuela. Uno de los requisitos era hacer por completo el ejemplar a presentar. Lo tomé al pie de la letra: presenté un manuscrito en papeles de color arena y tapas de cartulina del mismo tono, cosidos con una cinta; y dibujé, con la ayuda de mi madre, la portada, que eran dos ojos verdes y un turbante. El libro tenía unas 60 páginas. ¡Mi primera novela! Los ejemplares debían entregarse en el propio Ministerio, en un acto oficial donde estaban expuestos todos los libros concursantes. Llegué de última, con el corazón en un puño. Lo puse en una de las mesas sin dejar de mirar los libros encuadernados en tapas duras y cosidos, mecanografiados, con portadas salidas de alguna imprenta… y entonces pensé “mi libro tiene una presentación tan simple y los demás son… tan maravillosos”. Pero para mi sorpresa, en el momento de inaugurarse el evento, uno de los miembros del jurado se quedó observando mi ejemplar y lo cogió junto con otros que habían llamado su atención. Luego de aquello, transcurrieron varias semanas y tuve la buena noticia de haber obtenido el primer lugar, mención especial, del certamen.

De ahí en adelante, escribir se convirtió en algo fundamental en mi vida, tan importante como respirar.

Háblame un poco sobre Animales nocturnos.

 Comencé a escribirla cuando estaba en Venezuela, en la Universidad Central, la terminé y la dejé a un lado, pensando que ya estaba acabada completamente. Luego, al establecerme en España releí todo el texto y me di cuenta de que debía reescribirla y profundizar en la lectura de los mitos, leyendas y folclores relacionados con el género de mi novela. La investigación es fundamental a la hora de sentarse a escribir. Es muy importante saber el mundo interior de los personajes y sus acciones, aunque muchas de esas cosas no se reflejen en la historia; si se conoce cada detalle de sus vidas como si fueran reales, más fácil resulta organizar y estructurar cada capítulo, sus acciones y sus tramas.

Mi forma de escribir cambió mucho debido a mis estudios de especialización en guión cinematográfico de ficción. Además, ya no era la misma jovencita de veinte años que había escrito el primer borrador del texto, aunque la esencia de la historia y de los personajes permaneció intacta.

La labor de reescritura fue larga y difícil, como hacer la novela desde sus comienzos. Estudiar de nuevo los personajes y sus motivaciones y reestructurar las acciones fue como tejer una inmensa tela de araña, donde cada uno de los núcleos de la historia debía estar bien atado.

La obra trata de ser original, sobre todo en la forma de contarla de manera rápida, dividida por acciones, para que el lector participe del dinamismo de la narración. Está imbuida de la literatura gótica y moderna, que puede recordarnos tanto a Sheridan Le Fanu como a Anne Rice, por nombrar algún recorrido generacional. Animales nocturnos conserva un trasunto del mito porque era necesario. Drácula, la personificación acabada del vampiro, permanece en todas las memorias y así será siempre, ya que es una proyección de temores irracionales, profundos, considerado asimismo raíz principal “del miedo” que padecemos.

En Animales nocturnos podría decirse que hay una posición matizada, paradójica si cabe. Los vampiros, siniestros engendros de la oscuridad, atrincherados en una invulnerabilidad sempiterna, se transforman en personajes cercanos, diferenciados, en oposición entre ellos mismos, como ocurre en cualquiera de las sociedades inventadas a lo largo de la historia de la humanidad corriente y moliente. Los personajes están descritos y representados como personas con las cuales se podría convivir, que circulan por idénticas calles y aceras y se alojan en casas y castillos que están apenas más allá, a tiro de piedra… en un lugar indeterminable, como realidad de una geografía imaginaria: ficción oblige. Digamos que la obra trata de convencer al lector de esta posibilidad irreconciliable.

No por ello esta cohabitación puede prolongarse indefinidamente sin estallar. Y se enfrentarán, en efecto, las facciones, en las arenas de los circos permanentes. ¡Cuánto empeño para vencer y hundirse decididamente en la nada! Pues he tratado de que resultara sofocante la desolación, en los mundos exterior e interior, en la sensibilidad y en la mente. Tal vez se pueda interpretar como una manera de convocar a “Atilas” y “Gengis Khan” que guían de forma inexorable al vacío. ¿Fin de la Historia?

Animales nocturnos conserva un trasunto del mito porque era necesario

La respuesta a esa pregunta se la dejaremos a los futuros lectores de esta novela. Por ahora, será Valeria quien responda a las nuestras. ¿Tienes algún libro como favorito o de cabecera?

Tengo varios, dependiendo de cómo me sienta y de lo que necesite. Si quiero relajarme busco siempre libros de temática fantástica, como Harry Potter de J. K. Rowling, por ejemplo. Rowling es una autora a quien admiro mucho por su tenacidad y porque logró cumplir sus sueños como escritora; ella es un modelo a seguir.

En mi mesita de noche tampoco faltan autores como Linda Seger o Robert Mckee, que son básicos para estudiar cómo hacer guiones de cine o cómo construir personajes.

Leo también los cuentos clásicos no sólo de los Hermanos Grimm, sino de Perrault, entre otros, así como autores que realizan un estudio acerca de las raíces morfológicas de los cuentos como Vladimir Propp. Esto me ha servido de mucho apoyo para profundizar en la estructura de las narraciones y el tipo de personajes clásicos que nunca deben faltar en una buena historia.

Cada libro que ha ocupado mi mesita de noche siempre me ha ayudado a resolver algún problema.

¿Te gustaría incursionar en otros géneros como la poesía o el cuento?

El cuento me gusta mucho. Y es difícil escribir un cuento breve que esté bien estructurado y que se entienda. En una novela es muy fácil distenderse y narrar las acciones de manera dilatada, sin importar la extensión del inicio, del desarrollo o del desenlace de la historia. En cambio, en el cuento hay que ser conciso y directo, sin irse por las ramas.

La poesía es un género que desearía dominar, por eso trato de hacer prosa poética. No son sólo palabras puestas para que combinen rítmicamente… La poesía para mí es una sinfonía de palabras íntimas, con muchos matices de tonalidades y de músicas, de emociones y de realidades. Espero algún día incursionar en ella y salir airosa en cada verso.

Conociendo que Valeria actualmente ejerce la locución como profesión, le pregunto: Si tuvieras que elegir entre periodismo y la locución, ¿con cuál te quedarías?

 No podría elegir; para mí están vinculados. Ambos representan el poder de la palabra escrita y hablada. Cada uno de ellos tiene una fuerza particular. Si algo está mal redactado no se puede leer con el énfasis correcto y pierde coherencia. Y, aunque algo esté bien escrito, si se lee mal, puede cambiar por completo el sentido de lo que se quiere decir. Hay que saber escribir para el oído, para que cada palabra llegue clara y forme imágenes auditivas. La sencillez y la cercanía son importantes en ambos casos. Evidentemente, en la locución tiene cabida la improvisación… pero eso forma parte de otra historia.

Fue una bonita experiencia haber tenido la oportunidad de entrevistar a la autora de esta excelente novela, que para los amantes del género podrán adquirirla a partir de este momento en su página personal de nuestro sitio web: www.vocesdehoy.net Teniendo en cuenta la diversidad geográfica de su país natal, quise cerrar la entrevista con la siguiente pregunta: ¿Qué prefieres, el mar o las montañas?

 El mar, porque es sereno y agitado al mismo tiempo, porque siempre está cambiando y porque su fuerza es avasalladora. Posee una belleza que abruma y aterra, y a la vez, fascina.

Aquí les dejo también, el link de un video entrevista, que le realizaron a Valeria en España, donde podrán conocerla un poco más de cerca, digamos que un cara a cara… con Valeria S. Marcon Gamboa.

Http://www.rtve.es/alacarta/videos/television/destino-castilla-la-mancha-iii-valeria/1010877/

 

http://www.vocesdehoy.net/valeria_marcon_gamboa.html

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