Mes: marzo 2010

Tonada de Luna Llena

Texto: Músicos Sin Fronteras:
Imágen: Músicos Sin Fronteras
Fotografía: Valeria Marcon (Presentación del disco libro)

“Live in Vitoria/ Mere mere con pan caliente” es un libro-disco con trece proyectos musicales de muy diversas procedencias que fue presentado el 21 de marzo de 2004 en el Artium de Vitoria, coincidiendo con el Día Internacional contra el Racismo y la Xenofobia.

El libro-disco, que fue elaborado y grabado en Vitoria, recoge las múltiples culturas musicales no originarias presentes en la ciudad.

Participaron músicos de varios países como son Venezuela, Brasil, Argentina, Senegal, Cuba, Georgia, Uruguay y Ecuador asentados desde hace años en esta ciudad donde han encontrado su espacio de vida y creación.

El libro-disco pretendió reivindicar de mano de sus protagonistas la riqueza de sumar culturas frente al racismo y la xenofobia.

La Tonada de Luna Llena, del cantautor Simón Díaz, cantada e interpretada por mí, estuvo incluída en esta recopilación de músicas del mundo.

Aquí les dejo el enlace. Espero que les guste.

http://blip.tv/file/3336408

El Nº69… Si quieren saber de qué se trata, escúchenlo

Nuestro Insólito Universo fue un programa de radio, emitido en Radio Vitoria hace algunos años.
Su nombre fue una apología a otro gran programa que se transmite en Venezuela, en la estación estatal Radio Nacional y en la privada Unión Radio. Tiene una duración de 5 minutos, pero logra enganchar a los oyentes gracias a sus asombrosas historias sobre variados temas.
Así pues, en su honor, comencé mi periplo de 55 minutos, en Nuestro Insólito Universo, tratando diversos temas, desde los más fantásticos hasta los más graciosos.
El Nº69 fue un programa dedicado a…. Bueno, mejor escúchenlo ustedes mismos y así salen de duda.

Si no pueden escucharlo por aquí, les copio el link directo.

http://blip.tv/file/2576464

Texto: Valeria Marcon

Fotografía: Valeria Marcon (Estudios de Radio Vitoria)

Trueno y Rayo

Como el trueno que quiebra el silencio.  Así es tu presencia dentro de mi alma.  En la promesa de tus labios, busco calmar el fuego que me consume.  Una sed que no se sacia, aunque lluevan en mi interior litros y litros de ti.  Sólo tú causas esta sensación de no querer otra cosa que no sea el roce de tu boca. 

Como el rayo que ilumina las sombras.  Así eres tú cuando te cruzas en mi camino.  Violento, dulce, apasionado, tierno, cómplice… Todo lo que ansío en una noche contigo.  Tu recuerdo me atrapa sin remedio y me dejo llevar, igual que una barca con un claro destino: la geografía de tu cuerpo, aún por descubrir. 

Como el viento fresco que besa mi piel.  Así te espero en mis horas de sueño.  Allí estamos juntos sin que nada nos detenga y damos rienda suelta a la lava que fluye en nuestras venas.  Quiero permanecer en este sueño sin fin, rodeada de ti y de este intenso deseo.

Texto: Valeria Marcon

Fotografía: Valeria Marcon

Cuando éramos universitarios

Recorríamos los pasillos de la universidad como si nos fuéramos a comer el mundo.  Íbamos con los corazones inflamados, llenos de curiosidad por saber qué profesores serían los primeros en abrir nuestras mentes que acababan de salir de una licuadora (el bachillerato). 

En aquellos tiempos en que todo parecía idílico, caminábamos entre el ruido de los pasos que se dirigían presurosos a las aulas, dispuestos a demostrar que valíamos para estar allí y de que éramos capaces de enfrentarnos a la policía en los disturbios con piedras y bombas lacrimógenas.  Éramos lo que se llama “revoltosos” con causa justa. 

Acudíamos a las clases en medio de revueltas estudiantiles, escuchando los disparos y el bullicio, con los ojos llorosos por los gases.  Y estábamos orgullosos de pertenecer a la generación de los que luchaban, no sólo con los lapiceros, sino también con el puño y el grito.  A los estudiantes se nos respetaba porque representábamos una mentalidad nueva que iba a conseguir mucho más que buenas calificaciones.

Y mientras afuera batía la tormenta, nosotros afincábamos los codos en los pupitres o alzábamos los ojos cuando nos hablaban de Borges y su Laberinto, o de los cronopios de Cortázar.  A través de la ventana veíamos un sol que despuntaba hacia una mañana que sería enteramente nuestra. 

Lo que no imaginamos nunca fue que al salir de la magia del Aula Magna tras lanzar los birretes y entonar el himno de la Universidad, encontraríamos un vacío en el mundo real, donde no existía la deontología de la comunicación, ni la ética, ni la estética, ni nada parecido a lo que habíamos estudiado. 

Recuerdo aquellos días en que nos sentábamos a cantar bajos los árboles o en los pasillos y los ecos se expandían por todos los rincones.  Ahora, están mudos y las paredes lloran porque aquellos tiempos no volverán.  El presente universitario peligra, porque ya los estudiantes parecen no tener fuerza en la voz ni roca en el puño.  Pero sé que el espíritu no se ha perdido, pues de vez en cuando se alza un grito que habla de Libertad.  ¡Abajo cadenas!

Texto:  Valeria Marcon

Imágenes: 

http://www.soberania.org/Images/universidad_central_de_venezuela_1.jpg

http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/2/25/Estudiantes_de_la_UCV_llegan_a_la_plza.JPG

http://ethosgeek.files.wordpress.com/2009/05/reloj-de-ucv-preview.jpg